La inversión pública en infraestructuras y en su mantenimiento ha perdido un peso muy relevante en los últimos años y actualmente no alcanza ni siquiera el 50% de la media anual registrada en la primera década de este siglo.

Esta caída de la inversión se produce, además, en un contexto especialmente delicado: el volumen de infraestructuras ha crecido de forma constante, las exigencias normativas son mayores y la demanda social en términos de calidad, seguridad y fiabilidad no deja de aumentar.

Los últimos estudios sitúan en torno a 300.000 millones de euros la inversión necesaria en España durante los próximos diez años para atender las necesidades de infraestructuras, cumplir con las normativas europeas y mantener en condiciones adecuadas lo ya construido. Este volumen engloba todos los ámbitos, con especial incidencia en el transporte y en las infraestructuras hidráulicas, donde la conservación resulta clave para preservar tanto la funcionalidad como la seguridad.

Se valora positivamente que las cuentas andaluzas para 2026 incluyan una dotación adicional cercana a los 140 millones de euros para el refuerzo del firme de la red regional, ampliable a un ejercicio más.

Con esta aportación, la inversión total prevista en refuerzo y mantenimiento alcanzaría los 234 millones de euros, una cifra que se aproxima a la que la asociación considera necesaria para garantizar un nivel óptimo de servicio y conservación. Aun así, desde el sector se advierte de que el esfuerzo debe consolidarse en el tiempo y no depender de decisiones coyunturales.

La red ferroviaria, por debajo de Europa

La situación de la red ferroviaria tampoco escapa a este diagnóstico. Según datos recogidos en un informe de la Comisión Europea sobre el estado de la red ferroviaria de la UE, la inversión en mantenimiento en España se sitúa en torno al 50% de la media europea. En el gasto en mantenimiento, renovación y mejora por kilómetro de línea, España ocupa el puesto número 16, por debajo de la mayoría de países, muchos de ellos del Este del continente.

En términos absolutos, la inversión en mantenimiento de la red de Alta Velocidad fue de 470 millones de euros en 2024 y de 438 millones en 2023. Aunque las cifras han crecido en valor nominal, si se tiene en cuenta el tráfico real se han mantenido prácticamente constantes a lo largo de los años. Todo ello ocurre en un momento en el que la red está más envejecida y sometida a un mayor desgaste tras la liberalización del sector y la entrada de compañías privadas.

Infraestructuras hidráulicas

Una situación similar se produce en las infraestructuras hidráulicas, donde el uso continuado exige una conservación constante y sostenida en el tiempo para evitar pérdidas de funcionalidad, eficiencia y seguridad.

La advertencia final es clara: no destinar los recursos necesarios al mantenimiento tiene consecuencias directas y acumulativas. Reduce la vida útil de las infraestructuras, incrementa de forma exponencial los costes futuros de rehabilitación, compromete la seguridad de los usuarios y supone una pérdida progresiva de prestaciones en términos de confort, capacidad, velocidad y fiabilidad del servicio.

Fuente: El Economista