Según se ha informado desde el Ayuntamiento, el objetivo es dotar a Jaén de un planeamiento urbanístico adaptado a la normativa vigente en el marco de la ordenación territorial. Este instrumento configurará el modelo de la capital a medio y largo plazo. Se centrará en la mejora, regeneración y rehabilitación de la ciudad.

El contrato de la redacción contendrá una memoria informativa y de diagnóstico descriptivo y justificación adecuados al objeto de la ordenación. Además, reflejará un análisis de las afecciones sectoriales y determinaciones que le afecten de la ordenación territorial, así como la memoria de participación. En este sentido, se celebrará, al menos, una sesión pública informativa previa al inicio del trabajo, y cuantas sean necesarias en los momentos oportunos de la tramitación.

El ámbito de redacción del instrumento de ordenación urbanística general, así como los estudios previos y complementarios que se prevén en este contrato, abarcarán el término municipal de Jaén en su totalidad, en tanto que el instrumento de ordenación urbanística detallada abarcará la totalidad del suelo delimitado como urbano por la ordenación general.

La Gerencia de Urbanismo aclara que la definición del modelo de ciudad sostenible que se persigue, deberá realizarse tras un «fuerte y decisivo proceso participativo» que alcance a todos los niveles de la sociedad.

Para la concejala de Urbanismo, Carmen Colmenero (PP), la declaración de nulidad del PGOU aprobado en 2014 ha tenido «un efecto devastador» sobre la seguridad jurídica en el ámbito urbanístico, por lo que considera «imprescindible» conseguir para Jaén un planeamiento general actual, adecuado a la realidad y a las exigencias derivadas del nuevo marco legal a raíz de la entrada en vigor de la Ley 7/2021, norma de impulso para la sostenibilidad del territorio de Andalucía.

La concejala ha defendido que el PGOM propiciará un nuevo abanico de inversiones, así como la simplificación de las tramitaciones urbanística administrativas (licencias, desarrollo de sectores, entre otros), «siempre sobre la base de una racionalidad en el crecimiento urbano y las protecciones patrimoniales, culturales y medioambientales».

Fuente: EuropaPress